The Matrix

ATENCIÓN: Este artículo contiene SPOILERS, recomiendo encarecidamente que, si no quieres estropear tu experiencia cuando visiones la película, no lo leas si aún no la has visto.

 

¡Qué ganas tenía ya de hablar de esta película! Que gozada puede llegar a ser un medio como el cine cuando uno se encuentra productos tan maravillosos como este. Pero antes de continuar, lector, permíteme recomendarte que, si no has visto aún esta película, a pesar de que ya he avisado en el párrafo de arriba, me gustaría hacer hincapié en que se visione el film antes de leer este artículo. Y es que para entenderlo en su totalidad hay que haber visto la película, además de que, como siempre digo, no merece la pena arruinarse una de las más grandes obras de ciencia ficción/acción que ha dado el cine por leer un artículo en un blog. Seguro que todo este texto (que aviso que no va a ser corto XD) tiene mejor sabor después de haber degustado la cinta de los hermanos (bueno, más bien hermanas) Wachowski en sus debidas condiciones. Por lo tanto, os ofrezco dos pastillas. Si cogéis la azul podéis abandonar el blog ahora mismo, nada de lo que habéis leído ha tenido lugar, ¿entendido? Si preferís tomar la pastilla roja… entonces, amigos, tomemos ese pasaporte hasta 1999 y revivamos la experiencia. Volvamos a sentir, como aquel lejano día, la emoción de saber… ¿qué es Matrix?

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El fin de la era de los 90 y la llegada de The Matrix al cine…

 

Maravilloso, a uno se le cargan las pilas automáticamente cuando tiene la oportunidad de hablar sobre algo como esto. ¿Recordáis el final de la década de los 90 en el cine? Wow, yo puedo recordarlo perfectamente. Titanic, Men in Black, Salvar al Soldado Ryan, Hercules, Blade, Arma Letal 4… Y, para colmo, 1999 fue un año tan brutal que cerraba la década como pocos: El Proyecto de la Bruja de Blair, Star Wars – La Amenaza Fantasma, La Momia, El Club de la Lucha, El Sexto Sentido, American Beauty, Eyes Wide Shut, American Pie, Sleepy Hollow, Tarzan, Novia a la Fuga o esta mismísima The Matrix, que yo creo que fue una de las mayores sorpresas del año, un pelotazo inesperado que redibujó, en algunos aspectos, el mundo del cine. No sé si os acordáis de aquellos momentos, pero yo tengo algunos recuerdos clarísimos en mi memoria donde, aún sin saber qué era The Matrix (todavía no se había estrenado), vi unos anuncios por televisión que eran muy extraños. Aquella publicidad, tan irresoluta como misteriosa, nos dejaba, tras ver un extraño código de letras cayendo en cascada, una chocante pregunta: “¿Qué es Matrix?”.

 

Y aquella cuestión se quedó vagando por mi mente como imagino que le ocurrió a muchos espectadores. En principio ni siquiera sabía a qué se referían aquellos anuncios, pensaba que era algo que estaba ocurriendo en el mundo, algún producto nuevo que se iba a presentar o algún descubrimiento extraño XD. El poder del marketing viral es lo que tiene XD. Acompañando a aquellos anuncios, se desplegó toda una publicidad masiva que presagiaba un bombazo cinéfilo. Las paradas de autobuses de las capitales no tardaron en sujetar entre los cristales de su estructura los pósters de The Matrix, con esa mítica imagen en la que aparece Neo con las gafas y, tras él, el resto del elenco.

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Entonces comencé a ver por donde iban los tiros, aunque aún me preguntaba aquello de “¿qué será Matrix?”. Pero no tardé en saber la respuesta, pues la película se presentó en el cine de mi pueblo y me apunté a una sesión con mi padre y mi hermana en la que, si bien no la disfrutamos a tope (por culpa de cierto sector del público bastante molesto y que es, en parte, responsable de que a día de hoy no acuda mucho a las salas de cine XD), fuimos testigos de algunos de los mejores efectos especiales que habíamos tenido el placer de presenciar jamás.

Pero, como digo, aquella primera experiencia con The Matrix no fue precisamente idílica. Aquel grupo de molestos chavales estaban riendo sin parar y mi padre (del que ya conté como se pone cuando vamos al cine y le tocan las narices) comenzaba a arañar con las uñas la piel de las butacas. Mi hermana y yo estábamos molestos por aquellos niñatos que no dejaban de dar voces y molestar, pero al mismo tiempo estábamos preocupados por las represalias que pudiese tomar mi padre. Al final la cosa no acabó tan mal como cuando fuimos a ver El Exorcista y mi padre se dedicó a llamar al responsable (ya que en aquel 1999 la figura del acomodador como tal ya había desaparecido, al menos en mi pueblo). Una vez que el dueño del cine vino a poner orden ya era algo tarde, pues nos habían fastidiado media película. Para colmo debo decir que no acabé de sacarle todo el jugo a la peli, que no conecté con ella, que no me dijo demasiado más allá de haber disfrutado de unas impresionantes escenas de acción. A día de hoy puedo decir que fue culpa de mis fallas culturales, que no me permitieron apreciar el metraje como se debía.

Veía que mucha gente de mi entorno estaba como loca con la peli y yo no acababa de entender por qué. Tenía un primo que no dejaba de hacer referencias a frases del metraje y a quien le había encantado la película, pero yo no lograba ver la supuesta grandeza extrema de aquella producción. Aún así, me había dejado algo, y aquello era una señal. Parte de mí se había quedado con algunos conceptos que, por supuesto, entendería en su totalidad años después.

Fue tiempo después, cuando salió el DVD, cuando por fin pude adentrarme más a gusto en la película y disfrutar de un entorno, una historia y unos conceptos que sabían como introducir al espectador en un mundo fascinante y, a la vez, hilvanar perfectamente una buena dosis de acción, efectos especiales y personajes interesantes. Fue a partir de aquí cuando comencé a disfrutar de verdad de la película, cuando pude disfrutarla tranquilamente en casa. Pero, mientras tanto, a lo largo del mundo, The Matrix había estallado. No había nadie que no hubiese visto la película, siempre estaba en boca de todos, sus efectos especiales a lo slow-motion (aunque no eran eso exactamente, y luego lo trataremos más en profundidad) se comentaban sin descanso… La filosofía que otorgaba la película y las teorías que proponía (luego repasaremos todo esto más a fondo, preparad palomitas XD) hicieron que la gente sintiese una atracción por esta película y su mundo que es difícil de describir.

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Yo llegué a ver a gente, que no era fan de ninguna película, llamarse a ellos mismos, por primera vez, fans de algo. De Matrix, claro. Mucha gente quedó asombrada, entre las sombras que bañaban las butacas del cine, con los conceptos que proponía la película, que si bien, luego daré mi punto de vista, no eran tan novedosos como parece (o al menos eso pienso yo), estaban tan bien expuestos y contados de una manera tan magistral, así como actualizados a nuestro tiempo, que hacían replantearse muchas cosas. Aún hoy siguen haciéndolo (después hablaremos también de esto, apuntad otra cosa más a la lista, este artículo va a ser kilométrico… ¿cuánto les queda para estar listas a esas palomitas? XD).

 

El furor por Matrix llegó a todos sitios. Pósters, camisetas, fondos de pantalla en los PC’s… Caray, yo recuerdo perfectamente como, cuando salía de fiesta los sábados por la noche (en mis años locos de juventud), me encontraba con gente que iba vestida con largos abrigos de cuero negro, un look que se puso muy de moda tras el estreno de la película y todo ese enfoque cyberpunk que mostraba, con abrigos de cuero, gafas de sol y toda la parafernalia. Las gafas de sol al estilo de la película, obviamente, también triunfaron, con lo cual era cada vez más habitual ver a gente que las llevaba. Muchas frases de la película se convirtieron en la coletilla de muchas personas y eran, a menudo, nombradas o utilizadas en la cultura popular. Impresionante como llegó a calar la peli entre un público que, realmente, admiraba cada minuto de ella. Incluso puedo recordar como el furor hizo que por todo Internet hubiese miles de personas con el nickname de Neo en chats, IRC’s, Messengers y demás XD. Llegué a conocer a un chaval al que, en persona, le apodaban “Neo”, apodo que él mismo se había casi autoimpuesto, debido a su admiración por la película.

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Estamos hablando de todo un fenómeno, de toda una revolución dentro de un género como es el de la ciencia ficción que pasaba por momentos difíciles a finales de los 90. Y The Matrix vino a insuflar nuevos aires de fuerza en este género para las pantallas de cine. El enorme colectivo de fans que se creó solo pudo ser igualado por la multitud de páginas webs y foros que se desplegaron en todo Internet.

 

 

La producción de la película…

 

La idea de Matrix parece ser que remonta a bastante tiempo antes del estreno de la película. Estamos hablando, posiblemente de una concepción que nacería, como proyecto en sí, probablemente después de la mitad de la década de los 90. El productor Joel Silver vio una gran posibilidad ante el creciente éxito de los (por entonces) hermanos Wachowski como directores, debido a la buena acogida que iban adquiriendo sus películas, a mediados de los 90, y comenzó lo que sería el proceso creativo. Para ello, los Wachowski contrataron a un par de dibujantes de cómics (Geof Darrow y Steve Skroce), los cuales crearon todo un story-board del guión. Es decir, dibujaron todo el guión a modo de cómic, toda la película estaba plasmada en viñetas y así, los productores, ya podían ver qué se traían entre manos los hermanos Wachowski. Warner Bros aceptó el encargo, a cambio de co-producir la película con alguna empresa como la australiana Village Roadshow Pictures.

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El camino estaba bien pavimentado para que The Matrix comenzase su desarrollo. Pero no era una película fácil. Los hermanos Wachowski querían introducir, en la película, numerosas bases psicológicas, filosóficas y mitológicas, con lo cual se empaparon bien del tema para poder, luego, aportar grandes influencias en lo que vendría a ser la trama y las ideas principales de su película. Entre muchas de las lecturas que influenciaron a los Wachowski habría que resaltar el libro “Simulacra and Simulation” de Jean Baudrillard, que si mis datos no me fallan (estoy mirando las anotaciones del propio libro) fue publicado en España bajo el nombre de “Cultura y simulacro” a finales de los años 70 (la edición que tengo entre manos data del 1978, exactamente). Muchas de las ideas de este libro fueron bastante influyentes en la historia, aunque hay muchísimas cosas más, que luego iremos comentando, que influyeron a Matrix y su concepción. De hecho, como dato curioso, este libro tiene una aparición en la película, es el ejemplar donde Neo guarda un disco al principio de la peli.

 

El detallismo que se perseguía en esta película llegó al extremo de que se exigiera a todos los actores el leer este libro de ensayos filosóficos que exploran nuestra realidad y mundo, para que tuviesen bien claro parte del trasfondo en el que se iba a mover la peli. Parece ser que la pobre Carrie Ann Moss tuvo ciertos problemas para lidiar con toda esta amalgama de filosofía, aunque al final todo fue bien.

 

Los Wachowski, que siempre habían sido grandes admiradores del cine de kung fu y artes marciales, contrataron a un coreógrafo chino (Yuen Woo-ping) para desarrollar las espectaculares escenas de lucha que llegaríamos a ver después en pantalla. Esto inició un intenso y dificultoso entrenamiento por parte de los actores en el que tuvieron que aprender multitud de movimientos, moverse con los cables y sobrevivir a ciertas lesiones que se les presentaron durante el costoso trabajo al que se sometieron. Mucha presión, amigos, tuvieron los actores de Matrix encima, porque sabían que estaban ante algo grande y se les exigía que dieran lo mejor de sí.

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El bombazo que estaban a punto de lanzar se convertiría, por aclamación del público, en una de las películas más queridas de la ciencia ficción y en una de las cintas más influyentes de acción de todos los tiempos. Solo hay que ver, de hecho, como el efecto slow-motion (o bullet-time, que sería más apropiado en este caso, ya que el slow-motion sí que existía antes, por supuesto) ha sido, después, usado y copiado hasta la saciedad en montones de películas. Y no solo en pelis de acción, sino también en cintas de animación y de casi cualquier otro género, así como también en videojuegos (el magnífico Max Payne daba un perfecto uso de lo que venía a ser algo tan espectacular, llegando a convertirlo, también, en algo útil). Un efecto que yo pienso que se ha sobreusado en el cine a poseriori XD. Quiero decir, era una especie de “marca de la casa” de la saga Matrix, ¿por qué todo el mundo lo usa una y otra vez sin contemplaciones como si fuese algo que hay que meter obligatorio en cada película de acción, venga o no a cuento? Eso ha hecho que nos insensibilicemos ante tal efecto especial y que se use hasta para cosas tontas y triviales. Pero cuando esto apareció por primera vez en Matrix en 1999… ¡wow! Era el no va más. Y luego hablaremos mucho más del bullet-time en profundidad, no os preocupéis.

 

Pero sí, la peli se estrenó por fin en el último año de la década de los 90, dirigida, como hemos dicho por los Hermanos Wachowski y alcanzó unas increíbles buenas críticas tanto por parte de la prensa especializada como del público, vistiéndose, a su vez, con el calor de numerosos premios que la asaltaron de sorpresa. El fenómeno Matrix se había desatado, todo acababa de empezar.

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Viviendo en bullet-time…

 

La película, visualmente, repartía leña por todos sitios XD. El diseño (muy en la línea del cyberpunk) mostraba lugares algo decadentes (como en el caso de la casa de El Oráculo), futuristas (como cuando vemos el “presente real”, un futuro oscuro donde imperan los cables y las máquinas) y un look basado en el cuero, las gafas de sol y los colores oscuros. Pero es que todo estaba cuidadísimo. Solo tenemos que fijarnos en la famosa escena donde Morpheo (Laurence Fishburne) ofrece la pastilla a Neo (Keanu Reeves)  y veremos como, a pesar de ser un escenario decadente y casi derruido (esa habitación prácticamente abandonada) no deja de tener un toque de colores (ese sillón rojo) y estilo muy característicos.

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Sería imperdonable no nombrar como, por decisiones visuales, se implementó un ligero filtro verdoso a las escenas que suceden dentro de Matrix en la película (recordando al color verde del propio código de Matrix). En las escenas que corresponden al mundo real, en la Nebuchadnezzar, se usó un color más azulado y cercano a la realidad en cuanto a gama cromática se refiere. Esto es algo que tengo que reconocer que yo no noté la primera vez que vi la película y en lo que reparé en posteriores visionados. Un toque que me parece magnífico y que adereza más todo el mensaje de la película, potenciándolo visualmente.

 

También todo ese estilo casi frío y decadente (¿recordáis el bloque de pisos donde vive el Oráculo o ese destartalado hotel donde empieza la película?) de los escenarios, la perfección estilística de los personajes, con trajes de diseño artificial y de cuero, así como toda esa cantidad de sofisticadas gafas de sol (que provocan reflejos, algo muy importante en la trama), tienen su propósito narrativo visual. Los Wachowski decidieron usarlos en Matrix para mostrar la artificialidad, pomposidad y falsedad de ese mundo. Por el contrario, en el mundo real, los personajes aparecían más humanos, menos perfectos, con ropas de tejidos textiles, más artesanales, mostrando como todo, en el mundo real, era menos aparatoso y artificial, más tangible y sencillo. Porque la verdad está desprovista de artificios. Como veis son pequeños detalles de decisiones creativas que van redondeando, poco a poco, el producto a todos los niveles.

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Para la secuencia de inicio, se creó el famoso código de Matrix (cortesía, en gran parte, de Simon Whiteley) que va cayendo en cascada con todos esos símbolos verdes. Un código que se ha convertido en un icono de la ciencia ficción moderna y en algo que, inmediatamente, remite a la película. Por cierto, mi protector de pantalla en estos días es el código de Matrix cayendo :D.

 

Más impactantes aún fueron las espectaculares escenas de acción del film, rodadas con una fuerza, velocidad y calidad de coreografía que dejaron al público boquiabierto. El entrenamiento al que se sometieron los actores fue realmente duro (hubo varias lesiones entre los integrantes del elenco) y con ello se logró un efecto brutal. Y es que, encima, se combinó el genial entrenamiento con movimientos chulísimos, unas coreografías de infarto y ese estilo de lucha en el que los actores van cogidos a cables (lo cual les permite dar volteretas impresionantes, andar por las paredes y todo ese tipo de cosas que tanto nos gustaría hacer delante de nuestras chicas para que viesen lo guays que somos XD). Corregidme si me equivoco pero, al menos yo, no caigo en ningún caso de película anterior que haya usado de forma tan bestia la lucha con cables antes de Matrix. ¿Conocéis alguna? Yo ahora mismo no caigo, la verdad. Al menos en cuanto a cine americano, me refiero. Casi apostaría porque esta fue la peli que popularizó este tipo de peleas en América que, ahora, por desgracia (y ahora explicaré por qué digo esto XD), vemos día sí y día también en el cine.

 

Y digo eso de “por desgracia” porque en Matrix estas peleas tan espectaculares tenían sentido, ¿verdad? Estamos hablando de un mundo virtual, un mundo en el que se pueden romper reglas. Entonces, dentro del mundo que nos presenta la película, era totalmente coherente que los protagonistas pudiesen saltar diez metros, esquivar balas, realizar movimientos de lucha alucinantes y caminar por las paredes. Pero, el problema que veo hoy día es que esto se usa en casi todas las películas de acción. Películas que basan sus reglas narrativas en un mundo real y, por tanto, de tener sentido hacer esos movimientos (como ocurre en Matrix) se ha pasado a lo pasado de rosca y a lo ridículo (de la gran mayoría de películas de acción actuales).

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Combinemos todo lo dicho con una estética y una inspiración que bebía mucho del anime (¿alguien dijo Ghost in the Shell?) y las películas japonesas, y obtendremos unas escenas de acción de lo más bestia y genial que se ha visto en el cine, estupendamente rodadas y en un marco poco menos que inspirado. Las escenas de acción de Matrix brillan con luz propia, son increíbles. Y es que hay algo en las peleas que no sabría explicar con claridad de qué se trata. Tal vez son las estupendas coreografías, tal vez es la forma de ejecutarlas y quizas se debe al componente de “realismo” (dentro de lo fantástico de cada combate, obviamente) que se imprimió en las escenas, pero todo se ve natural, creíble, rápido y con una fuerza endemoniada. Es más, voy a decir que ni siquiera en las secuelas de la propia saga se repitió tal calidad de combates (pues en ellas ya no se destilaba esa “naturalidad” y “credibilidad” que emanaban aquí las escenas de acción). Y pienso que eso se debe a que no se abusó, en exceso, de los cables ni del ordenador. Se usó lo justo para generar lo necesario, logrando un acabado redondo. Además es que se nota que los actores están realizando esas coreografías, notas los impactos reales.
Esto nos llevaría, directamente, a hablar de la guinda del pastel. De la figurita de chocolate de la tarta XD. El bullet-time. Ese magnífico efecto visual que permitía ralentizar todas las imágenes de la pantalla mientras la cámara, por el contrario, se movía a tiempo real. El efecto generado era apoteósico. Bueno, yo estoy seguro que, al igual que a mí, todos los que vieron ese comienzo con Trinity (Carrie-Anne Moss) paralizándose en el aire (mientras la cámara giraba rápidamente alrededor de ella), para después lanzar una patada, se quedaron a cuadros. Fue algo que dejó una nueva marca en la lista de los efectos visuales más molones del cine.

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El bullet-time se usó muchas veces más en la película, destacando momentos como la famosísima (y parodiada) escena en la que Neo esquiva las balas en la azotea de un edificio o el brutal desenlace de la escena del helicóptero, cuando vemos como los cristales ondean por efecto de la explosión. Pero es que hay tantas y tantas escenas en Matrix que tienen un poderío visual impecable y arrollador que sería imposible nombrarlas todas (la pelea con Smith en la estación de metro es coreográfica y visualmente, una absoluta maravilla, un subidón adrenalítico que pone a nuestros ojos a trabajar a la velocidad del rayo para recoger toda la información visual que se muestra a cada segundo en pantalla).

 

El técnico de efectos visuales de la peli, John Gaeta, ha mencionado que parte de su inspiración para este novedoso (en aquel momento, claro) efecto se lo debe a la mítica película de Akira (basada en un manga genial, postapocalíptico y futurista, del autor Katsuhiro Otomo y que yo recomiendo a toda costa, pues a mí me encantó). Aunque, realmente, fue una pequeña inspiración, pues el bullet-time, como tal, nació para esta película. Y es muy curioso como, para lograrlo, rodaban al actor frente a una pantalla azul (para, posteriormente, insertar el fondo). Pero en vez de rodar con una cámara de vídeo, lo que hacían era rodear al actor con montones de cámaras fotográficas. Esas cámaras se iban disparando, una detrás de otra (alucinad XD), con una diferencia mínima de fracciones de segundo. Imaginad la de trabajo que conllevaría montar una escena, colocando las cámaras correctamente, pidiendo al actor que ejecutase su actuación y haciendo que todas las fotografías se tomasen de forma correcta. No me quiero ni imaginar la de curro que llevó eso.

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Y es que como idea es brillante. Claro, es lógico, si disparas muchísimas fotos en un segundo y después las unes en movimiento, en una especie de vídeo, obtendrás un movimiento a cámara super-lenta con una fluidez impoluta. Luego les montaban, en el fondo de croma, la imagen del escenario y ya está. Bueno, “ya está” por decir algo, porque menuda idea, vaya concepto, menudo trabajo de realización y qué aplauso se merecen los chicos de Matrix por habernos brindado unas imágenes ya imborrables. Y, fijaos, que en muchas escenas de bullet-time, “la cámara se mueve” en horizontal y en vertical, incluso gira varias veces (como en la mencionada escena de Neo y las balas) alrededor del protagonista y de formas diferentes. ¿Sabéis el trabajazo que tiene montar eso con una ristra de cámaras creando giros y eses para lograr el efecto final de que la cámara ha sobrevolado la escena? Es algo brutal.

 

Y es que estos momentos de bullet-time se usaban como una especie de metáfora en la película, para mostrar, visualmente, cuando los personajes tenían casi un control del tiempo y el espacio dentro de Matrix. De ahí que, cuando los protagonistas están realizando algún movimiento espectacular que están controlando a la perfección, se use el efecto (como cuando Neo, por ejemplo, esquiva las balas). Es un destello, por así decirlo, en el que Neo ha logrado, durante unos segundos, traspasar, prácticamente, las barreras informáticas que le imponía Matrix.

 

Pienso (al igual que con las peleas) que el bullet-time usado en las secuelas (pese a tener menos restricciones técnicas y más libertad creativa por el uso de entornos y personajes digitales) no logró igualar, en la práctica, al efecto que producía el bullet-time de la primera película. De hecho tampoco se usaron mucho los giros de cámara a velocidad normal mientras el resto de la escena se ralentizaba, sino que todo, en las secuelas, se solía ralentizar de un golpe, incluyendo a la cámara. Con lo cual casi que se conseguía algo más cercano al slow-motion normal (pero con más fluidez, claro) que otra cosa.

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Y al igual que he dicho antes con las peleas, pienso que en Matrix este efecto (me refiero al bullet-time) tenía sentido. Era, además, una marca de la saga, un efecto visual que ella había traído al cine y, obviamente, ver aquello era una delicia. Pero, creo que el resto del cine ha abusado copiando y usando una y otra vez (la mayoría del tiempo sin venir a cuento) este efecto, logrando que ya no nos impresione tanto. De hecho, a mí, en el cine actual, este efecto me cansa. Es que se llega a usar ya por cualquier tontería. Si un prota está comiendo y se le cae un tenedor al suelo, te ralentizan la cámara, le dan diez vueltas al tenedor y después vuelven a velocidad normal mientras el estridente sonido del metal se desata al contacto con el suelo. Es cansino, de verdad. ¿En serio hay que usar este efecto en toda película y en toda escena de acción simplemente “porque sí”? Ay, Hollywood y su falta de creatividad, ¿qué vamos a hacer con ellos? ¿Mandamos a un par de agentes? XD

 

The Matrix también usó numerosos efectos por ordenador (para representar, por ejemplo, a los robots-calamar que atacaban a la Nebuchadnezzar, la nave de Morpheo). O la espectacular escena de los campos de cultivo humanos. Pero esos efectos siempre estuvieron usándose para contar la historia y con una calidad y un realismo (y más si tenemos en cuenta que estábamos en pleno 1999) que es sorprendente. El empaque conseguido y el equilibrio visual hacían totalmente creíble el relato que la pantalla de cine nos iba ofreciendo, sin romper jamás la ilusión creada.

Pero es que Matrix no es solo efectos visuales. Lo genial es que cada plano podría ser estudiado y en cada segundo de película, en cada conversación entre personajes, hay siempre información visual que se corresponde con la narrativa. Por poner un mísero ejemplo: es brutal cuando Morfeo ofrece a Neo las dos pastillas y, en cada lente de la gafa, se refleja una pastilla distinta, pero en ambas se ve a Neo, como ejemplificando sus dos  posibles opciones a tomar.

 

¿Y qué más decir del apartado visual de Matrix? Creo que no hay palabras. De todas formas, si estáis aquí es porque habéis visto la peli y sabréis, al igual que yo, que hay que verlo para creerlo, que es una maravilla desatada.

 

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¿Cómo suena un programa informático?

 

El sonido de Matrix es descomunal. Repleto de efectos que usaban el surround, sonidos envolventes y todo tipo de genialidades que hacían, prácticamente, explotar los altavoces. Hay que resaltar que el sonido cobraba vital importancia en las escenas de bullet-time, donde había un efecto sonoro estupendo que enfatizaba la ralentización de las imágenes y las devolvía a su ritmo normal con una fuerza sonora aplastante.

 

Y es que, George Lucas dijo en alguna ocasión que el sonido es el 50% de la película. Tengo que estar muy de acuerdo con él, pues la fuerza que pueden ganar unas imágenes, acompañadas de un sonido adecuado, es aplastante. Dane A. Davis fue el responsable de dar vida sonora a todo lo que ocurre en pantalla y lo cierto es que pienso que parte del impacto que tienen las escenas de acción (y en especial las peleas cuerpo a cuerpo) de Matrix se debe a la genial mezcla de efectos sonoros. La amalgama de chasquidos, golpes y balazos logra conjugarse a la perfección con la imagen, consiguiendo un resultado superior a la suma de sus partes.

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Don Davis se encargó del score de la película que, aunque tal vez no sea muy memorable (aunque a mí ese suave tema musical que suena siempre a los inicios de cada película de la saga me lleva, inmediatamente, al mundo de Matrix) da una ambientación perfecta para todo lo acontecido. Y es que para ellos ya se preocupó Davis de (al igual que ocurre con los detalles visuales) potenciar la historia, basando su banda sonora en el concepto de los reflejos (los espejos son muy importantes, como ya sabréis y luego recordaremos, en el film). También jugó con los conceptos de “máquina” y “humano” dentro del propio score, usando mayor cantidad de sintetizadores cuando los personajes estaban dentro de Matrix y potenciando más la música orquestal cuando se encontraban en el mundo real. Como siempre, Matrix maneja una dualidad que no decae en ninguno de sus apartados.

 

Complementado a la música ambiental se encontraban grupos como Rammstein, The Prodigy, Marilyn Manson o Rage Against the Machine, entre otros, terminando de remachar ese ambiente cyberpunk que la película destilaba en su esencia.

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¿Qué es real? ¿De qué modo definirías real?

 

“Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos”.

 

Sumergiéndonos en la película contemplábamos a Neo, un programador informático que llevaba una doble vida (curioso e irónico detalle, dado que, después, se descubriría que eso de la “doble vida” iba más allá de lo que parecía XD). Por un lado trabajaba en una empresa de software, por otro era un hacker informático. Pero Neo sabía que algo no marchaba bien en el mundo, que había cosas que no encajaban. Y toda la verdad se la descubriría Morpheo, un misterioso hombre que le “despertaría” de su letargo, que le mostraría que el mundo que creemos que es real no es más que una simulación informática generada por las máquinas para mantener a los humanos como esclavos.

 

Una historia presentada y arropada por los últimos efectos visuales del momento, así como enarbolada con mucha acción, pero que no dejaba de envolver no pocas connotaciones filosóficas, existenciales y referenciales. Todo el argumento se nos contaba de una manera casi chocante, impactante, con ese giro (casi al poco de comenzar el film) donde en una escena antológica descubríamos, por fin, la respuesta a aquella pregunta que los trailers televisivos entonaban: ¿qué es Matrix?

 

“-¿Crees en el destino, Neo?

-No.

-¿Porque no?

-No me gusta la idea de no ser yo el que controle mi vida.”

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Matrix ahonda en una cuestión tan antigua como eterna: ¿es nuestro mundo real? Desde los antiguos filósofos (Platón ya pensaba bastante en todo esto) hasta los modernos autores de ciencia ficción, pasando por (incluso) ciertas religiones (mi suegro, que es una persona tremendamente sabia, me ha hablado mucho sobre esto), son montones de pensadores los que han puesto en entredicho la autenticidad de nuestra realidad. ¿Y si todo lo que vemos y las personas que conocemos no son más que un tablero de ajedrez y unas piezas puestas ahí por la mano de un desconocido ser superior que juega con nosotros? ¿Existimos realmente? ¿Cómo sabemos que todo lo que vemos, sentimos o conocemos es como creemos que es?

 

Autores literarios como Philip K. Dick han volcado sus relatos y novelas, constantemente, en este tema, en el hecho de que tal vez todo lo que percibimos como real no lo sea. Así que, como veis, la idea de Matrix no es, ni mucho menos, nueva. Pero sí que lo era el modo en el que la presentaba y la contaba. Actualizaba toda esa cuestión filosófica de la existencia de la realidad y la unía a las modernas tecnologías, obteniendo un resultado brillante: el concepto de que todo nuestro mundo podría ser una mera simulación informática.

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Y es que la película ahonda en una idea muy interesante: la unión entre la mente y el cuerpo. La mente dice a nuestro cuerpo lo que es real. Nosotros notamos el dolor, el placer o la actuación de los cinco sentidos porque nuestro cerebro nos dice que eso es lo que ocurre. ¿Pero y si nuestro cerebro no nos mandase esa información? ¿Y si “se nos cruzasen los cables” y en vez de placer sintiésemos dolor y viceversa? ¿No sería entonces, en cierta manera, nuestra realidad diferente a la de los demás? La mente y el cuerpo, por tanto, son un bucle que se retroalimenta, una unión irrompible, que se manda información constante y mutuamente. Nuestra realidad, por tanto, se determina por lo que nuestro cerebro interpreta.

 

Y cuando uno piensa en esos experimentos que se han realizado con videojuegos en los que se jugaba al Pong con la mente (mediante electrodos conectados al cerebro) o en ciertos dispositivos que interaccionan con el cerebro (como esas cámaras que envían información a los ciegos para que puedan ver, por poner un ejemplo), se da cuenta de cómo el hardware ya puede interaccionar con nuestro cerebro directamente, determinando, en cierta manera, nuestra realidad. Por tanto, si todo se reduce a impulsos nerviosos, si es posible conectar ciertos aparatos que envíen información a nuestro cerebro… ¿no sería posible (con una tecnología muy avanzada, por supuesto) algo como lo visto en Matrix?

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He leído artículos en los que se dice que incluso algunos científicos, tras visionar esta película, se propusieron estudiar la posibilidad de que la existencia de Matrix fuese real. En la Universidad de Bonn, en Alemania, se estudió bastante esto. Algunas de las conclusiones a las que llegaron fueron las de que si dentro de unos años logramos crear videojuegos o simulaciones virtuales en las que los protagonistas de estas no sepan que están en una simulación… ¿no podríamos nosotros ser víctimas de lo mismo?

 

Incluso, en algunas de estas reflexiones, se lanzó la proposición de que el ser humano sea un producto de una simulación generada por la tecnología de una raza mucho más avanzada tecnológicamente de lo que podamos concebir. Todo esto ya roza casi lo fantasioso, pero todo depende desde qué punto de vista lo miremos y cuán abierta sea nuestra mente.

 

Y es que tal vez todo esto suene a locura pero yo, cuando pienso en este tema, no puedo evitar acordarme del videojuego The Sims, donde controlamos la vida virtual de una familia en su casa. Cuando este videojuego salió al mercado (en el año 2000, si no me equivoco, un añito después de la llegada de Matrix a los cines) teníamos el poder de ver como unas personas virtuales (atrapadas en los límites ficticios de una casa) iban desarrollando sus vidas, las cuales, incluso, podíamos controlar. Conforme la saga Sims ha ido avanzando se han ido implantando cada vez más mejoras y adelantos técnicos que la hacen ir emulando la vida real con más cercanía a lo que conocemos.

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Imaginad la potencia informática y tecnológica que habrá dentro de, por ejemplo, cincuenta o cien años. ¿Y si nosotros, nuestro mundo, fuésemos Los Sims de un jugador que mira como evolucionamos? Si las sensaciones provienen de los impulsos eléctricos del cerebro y estos se pueden reducir a ceros y unos… ¿no se podrían crear (programar) sensaciones virtuales? ¿Vidas y cerebros generados por ordenador, emulados pero con resultados idénticos a los reales? Viendo como avanza la tecnología y, especialmente, el campo del videojuego, no me parece tan descabellado.

 

Cada vez hay IA‘s más perfectas, simulaciones de físicas, movimientos y tejidos más realistas. Por eso la prueba más contundente de que algo como Matrix pueda existir sería el hecho mismo de crearla nosotros. Si lográsemos hacerlo, ¿cómo sabríamos que nadie lo habría hecho antes y nosotros somos el producto de ello? Todo eso es un auténtico dilema que a mí me da mucho que pensar. Lejano y, en ciertos aspectos, casi inconcebible, pero cercano y plausible en otros tantos.

 

De hecho, cuando yo era pequeño, y muchos años antes de que estrenasen Matrix, recuerdo haberme imaginado que la vida podía ser un videojuego. Que todo mi mundo era un juego muy avanzado en el cual todo reaccionaba a mis acciones como protagonista. Fantasías de un niño, pero que realmente eran un cuestionamiento de la propia realidad, algo que, sin darnos cuenta, hacemos desde pequeños a veces.

 

Y ese es el tema que muy acertadamente toca Matrix y que tanto ha traído de cabeza a los pensadores a lo largo de la humanidad. Sabemos que nuestra realidad está determinada por como la percibimos. Pero… ¿cómo sabemos que lo que percibimos es real? ¿Podemos confiar en nuestra mente y nuestros sentidos? ¿Acaso un sueño no parece real mientras lo vivimos? Nuestro cerebro hace que lo sea. Por eso la mente puede ser un medio poco fiable (en cierto sentido) y eso es algo que ha intrigado a filósofos, científicos o artistas. Casi paradójico, teniendo en cuenta que, para colmo (y como se menciona en la película), el cuerpo no puede vivir sin la mente.

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Y hablando de cuerpo y mente, vayamos a visitar a un viejo filósofo… En mis años de instituto me daba unas buenas charlas con mi profesor de filosofía, quien, por supuesto, nos habló de Descartes en sus horas de enseñanza.

 

Descartes ya reflexionaba hace muchísimo tiempo sobre todo esto que plantea Matrix. Al filósofo le gustaba ponerlo todo en duda (hacerse preguntas y no suponer que sabes nada es la mejor manera de aprender, está claro). Incluso llegó a dudar de la realidad, de todo aquello que nos rodea, ya que, al notar que los sueños también parecían reales, se dio cuenta de que no podía confiar en sus sentidos y de que tal vez todo el mundo que creía como real no era más que un sueño imaginario producido por un malvado demonio. Aún dudando de todo lo externo a nosotros, demostró que había algo que tenía que ser real: la propia existencia de uno mismo. Con aquella famosa frase de “pienso, luego existo” (“ego cogito ergo ego sum”) hacía ver la implicación de que, incluso para dudar de todo lo que nos rodea, teníamos que pensar y, al pensar, estábamos, por tanto, demostrando que estábamos aquí, que el pensamiento en sí mismo era algo real, que incluso era una especie de herramienta para “ver” el mundo (falso o no).

 

No sé si me estoy explicando bien o estoy liando un berenjenal impresionante XD. La cuestión es que lo único que Descartes tenía seguro 100% era que nosotros existíamos, que éramos un “ente”, una “substancia pensante”, una conciencia. Porque tal vez, al no poder fiarnos de nuestros sentidos, el cuerpo era algo que tampoco era real. Lo único que sabíamos seguro es que pensábamos y que por tanto éramos algo que piensa, pero que no teníamos por qué depender de algo corpóreo. Después, Descartes, explicaba muchas más cosas sobre esto, pero me gustaría detenerme aquí.

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Vamos a ver todo esto aplicado a Matrix, porque hay paralelismos entre las teorías y dudas que planteaba este filósofo francés y lo que los Wachowski han plasmado en el celuloide. Neo, al igual que Descartes, dudaba de su realidad, sabía que algo no iba bien, tenía “una astilla clavada en la mente que le estaba enloqueciendo”. Esa astilla bien podría ser la duda, la duda de que no todo lo que vemos es como es, que hay algo que no encaja. El mundo imaginario o sueño creado por un Malvado Demonio es Matrix (el mundo virtual y falso que rodea a Neo). El Malvado Demonio, en este caso, es la IA, las máquinas que han tomado el control del planeta y que han esclavizado a los humanos dentro de Matrix.

 

Pero, al igual que Descartes, si algo tenía seguro Neo es que él mismo existía, que era una conciencia, a pesar de que “su cuerpo” (su “yo” virtual dentro de Matrix) no fuese real. Pero su mente, como tal, existía. Pero en la época de Descartes no existían los PC’s y a mí me entra la paranoia de pensar… ¿y si, aunque pensamos y existimos, no somos más que ceros y unos programados, inteligencias artificiales con la capacidad de pensar? Eso cuestionaría nuestra existencia como conciencias propias o entes… Seríamos algo artificial, limitados y definidos por los parámetros de una programación, a pesar de que pudiésemos pensar que estamos pensando por nosotros mismos (y vaya la que estoy liando XD).

 

“Matrix nos rodea, está por todas partes, incluso ahora, en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana, o al encender la televisión.”

 

El propio Ratón hace en la película cierta explicación de por qué algunos sabores podrían ser similares. Incluso se nos explica la naturaleza de los deja vú dentro del mundo de la película, algo que explicaría ese curioso fenómeno cerebral que nos ocurre a menudo. Ese modo de presentar las ideas del cuestionamiento de la realidad de un modo tan adaptado a nuestro tiempo, mediante algo tan moderno como la informática, hizo que mucha gente acogiese toda la filosofía de la película con los brazos abiertos, encontrando todo un mundo para soñar.

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Influencias, inspiración e interpretaciones…

 

Matrix es un film que bebe de muchas fuentes. No solo tiene ideas y conceptos originales, sino que, como hemos visto, extrae de la cultura y los mitos mucha base que luego aplica a lo largo del metraje. A veces lo hace a modo de pequeños guiños, otras lo plasma como grandes conceptos.

 

Matrix toma inspiración e influencia de temáticas como las que planteaba Platón hace siglos con aquella alegoría de la caverna y, por el contrario, también bebe directamente de conceptos más modernos, como cuando muestra toda la estética cyberpunk, trata la ciencia ficción o se centra en los temas de Inteligencias Artificiales, máquinas y simulaciones informáticas. No son pocos los que, a lo largo de la red, han recalcado cierto parecido con la película Dark City (aparecida un año antes) en la que ciertos aspectos estéticos y conceptuales se equiparan a los de Matrix. Si la película de los Wachowski se inspiró (en parte) en ella es algo que probablemente no sabremos. No obstante, yo que he visto también Dark City, opino que, pese a que si buscamos parecidos conceptuales, obviamente, los hay, pero por otra parte, la historia en sí, el tratamiento temático y toda la película en sí, es totalmente distinta. Y, como la idea de Matrix parece ser que nació bastante antes del rodaje y la película de los Wachowski probablemente ya estaría prácticamente en producción (o preproducción) cuando se estrenó Dark City, me inclinaría por la coincidencia del parecido de ciertos aspectos. Además, tengamos en cuenta todo lo expuesto en el principio del artículo, donde hablábamos de cómo los Wachowski ya tenían toda esa base de la idea de la película gracias, en gran parte, a ese ensayo de Jean Baudrillard.

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Creo, por mi parte, que hay cierta inspiración, también, en títulos cinéfilos como The Terminator (de James Cameron), u obras literarias de robots y ciencia ficción donde se trata la Inteligencia Artificial (yo, otra vez, sacaría a relucir a Philip K. Dick, aunque obviamente hay muchos más). En muchas de estas obras vemos como las máquinas, que comenzaban a pensar por sí mismas, se iban adueñando del mundo, en un afán incontrolable por dominar a los humanos. Las máquinas (y esto es interesantísimo) tomaban “conciencia”, creaban una entidad propia (nuevamente me remito a lo de los ceros y los unos y la supuesta posibilidad de emular, mediante la programación, sensaciones y estímulos cerebrales… ¿podrían las máquinas, mediante esa programación, crear un “cerebro” virtual?) y pasaban de ser meros objetos a tener “pensamientos”, a no querer ser dominadas, a pretender someter a los humanos, porque ellas son independientes. Y eso mismo ocurre en Matrix, las máquinas toman tal conciencia e independencia que llega un punto en el que se declara una guerra entre ellas y los humanos. Es una idea aterradora pero que si escarbamos en ella y suponemos que se puede crear en un futuro muy avanzado una IA muy potente, o una simulación virtual como la de Matrix, ¿no podría, acaso, ser posible también que esa misma IA o simulación de conciencia se implantase en una máquina? ¿Qué tuviesen su propio “cerebro” (aunque este fuese una simulación virtual programada por ceros y unos que emulan a los impulsos nerviosos y eléctricos de nuestro cerebro?

 

Tampoco puedo evitar acordarme de una película que mi suegro me recomendó y que se llamaba Proyecto Brainstorm en la que se conseguían “grabar” sensaciones para reproducirlas en otros sujetos como si estos las viviesen y sintiesen realmente. Algo parecido a la realidad virtual (pero que va más allá aún) y de lo que luego seguiremos hablando.

 

“Eres un esclavo Neo. Igual que lo demás naciste en cautiverio. Naciste en una prisión que no puedes ni saborear, ni oler, ni tocar. Una prisión para tu mente.”

 

Casi, para hablar de este futuro oscuro, lluvioso y envuelto en cuero, habría que retrotraerse a animes japoneses de ciencia ficción o a la famosa película Blade Runner de Ridley Scott (que presentaba, visualmente, un futuro distópico impresionante) y que está basada en aquel libro (del ya mencionado Philip K. Dick) llamado ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Un futuro que presenta no pocos guiños a lo retro, creando un mundo a medio camino entre lo avanzado y lo obsoleto, un contraste que parece paradójico y que oculta, para muchos, diversos significados.

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En el título de la mencionada novela de Dick encontramos referencias al sueño. El sueño es algo también muy importante, conceptual y metafóricamente, en Matrix. La película hace no pocas referencias al mundo de los sueños. Ahí encontramos las frases que hablan continuamente de despertar al mundo real, pues los humanos que están conectados a Matrix están viviendo “un sueño”, algo que no es real. De hecho es curioso como la película, al principio, juega con nosotros, haciéndonos dudar de lo que es real y de lo que no (ya nos estaba preparando para que pusiésemos en tela de juicio todo el concepto de lo real) al ver como, después de que el Agente Smith (Hugo Weaving) inserte ese bichito mecánico en el ombligo de Neo, el muchacho despierta en su cama como si todo hubiese sido una pesadilla. Pero no, descubrimos, poco después, que todo eso había sucedido realmente.

 

Y es que el hecho de estar “dormidos”, de tener los ojos cerrados, de no conocer la verdadera realidad, es una metáfora que incluso los teóricos conspiracionistas han usado (y han visto en Matrix ciertas alegorías) para exponer que no somos más que títeres (como lo eran los humanos conectados a Matrix) en un mundo controlado por las grandes esferas o las fuerzas ocultas (como lo eran las máquinas que esclavizaban a la humanidad en Matrix) que dominan y “programan” al resto de la humanidad. Aunque en estas lides quizás habría que cambiar la palabra “conspiración” por “realidad” en ciertos puntos XD.

 

“Tienes la mirada de un hombre que acepta lo que ve porque espera despertarse”.

 

Wake up, Neo”, decía el ordenador del joven cuando estaba durmiendo sobre su escritorio al comienzo del film. Esa orden que exige “despertar” no solo se refiere al despertar del sueño, sino a abrir los ojos a la realidad. A salir del verdadero sueño, a dejar atrás Matrix y conocer el auténtico mundo real.

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El mundo de los sueños es el mundo que creemos que vivir y que no es más que una mentira. ¿O quizás el mundo soñado ese que creemos que acabamos de descubrir como real? ¿Cómo distinguir lo real de lo irreal? ¿Cómo sabemos que, por muy normal que nos parezca nuestro mundo, en realidad no es el soñado? ¿Nuestro concepto de realidad podría estar cimentado en unas bases falsas ya que lo que percibimos como real se debe a que llevamos mucho tiempo “viviendo” en ese mundo?

 

Todo esto nos lleva, inevitablemente, a hablar de dos obras literarias que han inspirado potentemente a Matrix y que también han sido gran base de todas esas películas que nos presentan el paso y la coexistencia entre dos mundos. Estoy hablando de El Mago de Oz, de Frank. L. Baum, y de Alicia en el País de las Maravillas y su segunda parte, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, ambos de Lewis Carroll.

 

Hay no pocas referencias a estas obras en la película. “Abróchate el cinturón, Dorothy, porque vamos hacía el mundo de Oz”, dice un irónico Cifra (Joe Pantoliano) cuando Neo está a punto de salir de Matrix por primera vez. El mensaje “sigue al conejo blanco” en la pantalla de un ordenador. El Conejo Blanco tatuado en el hombro de una chica. Referencias, por parte de Morpheo (que por cierto, es un nombre que también hace alusión al Dios del Sueño) al País de las Maravillas y a la madriguera de conejos. Ese espejo que se deforma totalmente ante la atónita mirada de Neo justo antes de despertar de Matrix y que nos remite, si lo habéis leído, al comienzo de A través del espejo y lo que Alicia encontró allí. Toda una serie de referencias que potencian el concepto de la existencia de dos mundos, del viaje a una realidad alternativa.

 

Los espejos, de hecho, han sido, desde la antigüedad (incluso con los reflejos creados en el agua ya se filosofaba todo esto) una gran fuente de reflexiones para muchos pensadores y supersticiosos. Muchas teorías antiguas hablaban de que el mundo que vemos en los espejos no es real, que hay algo en ellos que nos hace cuestionarnos, una vez más la realidad. Y es que la propia naturaleza de un espejo (que “invierte” la realidad) nos dicta, metafóricamente, que lo que está al otro lado está “invertido”, que es lo contrario de lo que vemos a este lado, fuera del reflejo. Por lo tanto, en Matrix, esto se utiliza como una metáfora para explicar que lo que vemos en el espejo es lo contrario (lo invertido) de lo que creemos que es real. Por eso, lo que hay al otro lado del mismo, es lo real.

 

Y hay muchos juegos visuales con los reflejos en la película. Solo hay que ver la mencionada escena de Neo hundiendo sus dedos en su propio reflejo que se deforma. O las constantes apariciones de reflejos en los cristales de las gafas de sol de los personajes. O esa cuchara que, antes de deformarse, muestra caras reflejadas. O incluso las famosas cristaleras en las que se refleja el helicóptero antes de estrellarse en esa antológica escena visual que usaba el bullet time de una manera increíble. La cinta también empieza y acaba en el mismo hotel (donde Trinity escapa de los agentes al principio y donde Neo busca un teléfono al final), otro “reflejo” metafórico (en este caso de un lugar) que hace que el comienzo y el final de la peli se miren como un espejo el uno al otro. El film está lleno de todas esas referencias visuales a los reflejos porque, en sí, no es más que un juego de espejos donde la realidad y el reflejo invertido coquetean constantemente.

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Hay incluso quien ha visto ciertas inspiraciones o referencias a religiones en la película. Como ya he contado, mi suegro (cuanto le debo, pues siempre me enseña multitud de cosas en largas y amenas charlas que mantenemos) me ha hablado muchas veces de ciertas filosofías que manejan ciertas religiones que creen algo “parecido” (salvando diferencias, claro) a lo que expone Matrix. Hay quien hasta ha visto ciertos paralelismos con la Biblia. Neo como un elegido (el salvador), Cifra como un traidor (Judas), numerosas referencias a la necesidad de creer y tener fé (una posible alegoría a la fé expuesta en la Biblia), el nombre de la nave (Nebuchadnezzar) que es una referencia más, e incluso una resurrección como la que realizó Jesús y que se vería reflejada en esa resurrección que vive Neo al final de la película. Pero claro, hay quien también ve en todo esto toques de religiones más orientales, como el budismo o hinduismo. En fin, que la película se puede leer de mil maneras diferentes y eso ocurre porque tiene referencias culturales, mitológiocas y religiosas a todas esas caras del dado que cada uno puede mirar según sus preferencias. Toda esta vertiente religiosa paralela a la película también siguió presente en las secuelas, por cierto.

 

Hay numerosas curiosidades en Matrix que también han dado mucho que hablar. Si buscamos anagramas para la palabra “Neo”, encontraremos que puede surgir “One” (“único”, en referencia “al único”, “al elegido”) y eso también es intencional por parte de los directores. La habitación en la que vive Neo es la 101, número que, así expuesto, recuerda a los códigos binarios (otra referencia a la programación, con la que está tan envuelta la película). Pero a mí, este número, también me recuerda a un libro que leí hace relativamente poco. Se trata del famoso 1984 de George Orwell, donde también aparecía una habitación 101 y donde, ahora que lo pienso, había también mucha similitud con los conceptos que usa Matrix (control, manipulación del mundo que la gente percibe y vivir atrapados en una mentira).

 

Como veis, Matrix es un cúmulo de conceptos, ideas y mezcla cultural que pone de manifiesto que los Wachowski eran unos consumidores de cultura impresionantes XD y que han sabido como conjugarla y aportar también sus visiones para crear algo genial (haciendo de paso multitud de referencias a una cantidad enorme de obras, y eso que se me escapan muchísimas por el camino que seguro que también se mencionan). En cierto modo es una película de amantes de cultura para otros amantes de cultura.

 

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Realidad virtual y futuro irreal…

 

Otra cuestión que yo quiero tratar es la de la realidad virtual que puede que en un futuro se implante como algo aún más avanzado de lo que ya hemos visto y con más posibilidades. Hablábamos antes de simular vidas (como en The Sims) y que estas cobrasen conciencia (o se la diésemos nosotros mediante complejos e interminables algoritmos de programación). Pero propongo algo aún más plausible y cercano, quizás. La realidad virtual. Ese invento del que se lleva hablando desde hace ya muchísimas décadas y del que hemos visto ya algunos ejemplos en las consolas de última generación. De niños todos soñábamos con ponernos unas gafas y sentir que estábamos dentro de un videojuego y que, al mover la cabeza, podíamos “girar” en el interior del juego, interaccionar dentro de la ficción como si la viviésemos. Todo eso ya se ha puesto en marcha y está cada vez más y más cercano a ser una experiencia total con todos los sentidos. Hace ya bastantes años leía que se habían hecho experimentos para hacer sentir estímulos de gusto (en las papilas gustativas) mediante programas informáticos y ciertas conexiones al cuerpo humano. Impresionante.

 

Sin duda, el día en que nos enchufemos un cacharro (quizás no sean las gafas que ahora se usan y sea algo parecido al “pincho” que Neo y los demás se meten en la cabeza) y podamos vivir en un mundo virtual (como si estuviésemos en Matrix) habremos llegado al nivel de la película. Imaginad poder vivir videojuegos así, como si realmente estuvieseis dentro de ellos, con sensaciones en los CINCO sentidos. ¿No habría gente que perdería la noción de la realidad, que preferiría quedarse en ese mundo fantástico y en el que no habría muchas reglas? Porque si todo estuviese conectado a nuestra mente (como ocurre con Matrix), ¿no sería todo posible para el que lo creyese? No hay reglas, más que las que impone nuestra mente cuando estamos en un mundo imaginario. O al menos en un mundo que, parcialmente, es imaginario. ¿Quién sabe si “metiendo trucos” en una realidad virtual o moldeando su código informático con nuestra mente no podríamos hacer todo lo que hace Neo en la peli? Romper las reglas establecidas. Liberar la mente.

 

Tal vez, cuando algún día vivamos una realidad virtual estemos ya muy cerca de todo lo que plantea esta película, con el peligro de no saber distinguir la realidad de la ficción, con una trampa para nosotros mismos. Un tema delicado y peliagudo que da que pensar y que a mí, en cierta manera, me da mucho miedo. Aunque realmente casi ocurre, por desgracia, hoy día, ya que hay mucha gente que tiene problemas de enganche al mundo virtual y es difícil desconectarlos. Pero… ¿cómo sabemos que lo que vivimos no es una realidad virtual en la que ya estamos? La eterna pregunta sin respuesta… al menos de momento. El día en que creemos una realidad virtual tan exacta a lo que hoy día vivimos, albergaré serias dudas sobre mi realidad.

 

De todas formas, y en un sentido metafórico, yo pienso que ya vivimos en una caverna como la de la alegoría de Platón. Platón contaba, en esa historia, que si la gente, desde que nacía, se encerraba en una caverna, sin ver el mundo real, y solo contemplaban sombras generadas en las paredes por el fuego, pensarían que ese es el mundo. Esa gente era mantenida allí prisionera, pudiendo solo mirar a la pared y contemplando las sombras que otros proyectaban con formas de árboles y personas. Esa gente creía que su todo su mundo era aquello. Hasta que uno escapó y, tras quedar cegado por el sol (tal y como queda Neo de cegado al despertar de Matrix) se dio cuenta de que la realidad iba mucho más allá de lo que habían pensado.

 

Y, en cierto modo, nosotros estamos en esa caverna. ¿Somos nosotros mismos o somos producto de un sistema (Matrix o la caverna, metafóricamente) que nos controla y nos obliga a vivir una “realidad” establecida? Nos obligan a estudiar, a buscar trabajo, a casarte, a tener hijos, a comprarte un coche, a tener un móvil, a usar redes sociales. Si no haces eso “no eres nadie”. ¿Y por qué debe de ser así? ¿Por qué tenemos que ser esclavos de un sistema en el que apenas tenemos decisión y en el que estamos “programados” desde que nacemos para hacer lo mismo que los demás? Por triste que sea, Matrix existe en un sentido metafórico y todos somos esclavos de ella (si además existe en un sentido real la cosa aún sería peor XD, pero por suerte o desgracia no lo sabemos… de momento).

 

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La resistencia frente a las máquinas…

 

Un pequeño detalle que quería comentar sobre la película es el hecho de cuando, en cierta parte del metraje, se habla de Zion, la única ciudad humana que existe en ese futuro real y postapocalíptico. Tanque nos explica que él y su hermano son los dos únicos humanos “puros”, que han nacido (tal y como entendemos el hecho de nacer) libres en Zion. Esto indica que el resto de la tripulación está formado por humanos cultivados, y que no son nacidos puros (de ahí que tengan esos cables y esas “entradas” en la cabeza).

 

Lo que yo quería comentar son un par de detalles. Primero el hecho de que existan esos humanos “retocados”, casi artificiales, que tienen cierta parte de “hardware” en su interior para poder estar conectados a Matrix. Un hardware que debe de estar en conexión, de algún modo, con sus cerebros. Eso plantea también cosas interesantes, el como ese hardware permite (imagino que, a nivel básico, lo hace mediante la traducción de la programación a impulsos nerviosos) controlar nuestra mente, hacerla creer, vivir y sentir cosas. Y es curioso como, por tanto, los integrantes de la Nebuchadnezzar pueden “cargar” programas en sus cerebros (como cuando a Neo le meten esas enseñanzas de artes marciales o a Trinity el curso de pilotaje de helicópteros).

 

Eso casi garantiza que podríamos aprender casi cualquier cosa, aunque, pensándolo, supongo que el cerebro tendrá un límite y tampoco te puedes meter todo lo que quieras XD, porque si se sobrecarga quien sabe qué pasaría XD.

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En cierta manera, esos humanos con cables y maquinaria en su interior también me parecen, a nivel de concepto, un ejemplo de la dualidad hombre/máquina que tan presente está a lo largo de toda la película. Aprovecho, de paso, también para comentar que el look tecnológico de la película es estupendo. Y es que plantea las más modernas posibilidades (volar en naves, entrar a mundos virtuales, etc) con tecnología que, casi a nivel de diseño, parece obsoleta. Quiero decir, no es un mundo en el que todo esté impecable y estemos hablando de tecnología fina y miniaturizada. Estamos hablando de cabletajos colgando XD, agujeros en la cabeza, naves sucias y hechas polvo… Todo esto nace de la naturaleza que envuelve a ese futuro, muy avanzado en muchos aspectos, pero sujeto a las posibilidades que lo encorsetan debido a ser una era postapocalíptica. Después de que las máquinas arrasaran la Tierra en ese futuro, pese a haber un gran avance tecnológico, los humanos “retroceden” en cierta medida, dado que casi todo el mundo es destruido. De ahí que haya un aspecto sucio, tosco y pobre (esas ropas que llevan en el mundo real y que recuerdan mucho a las prendas que se vestían en la antigüedad), porque en muchos campos están “empezando” casi de cero y están muy limitados.

 

Es un concepto que a menudo se maneja en la ciencia ficción, tecnología que produce efectos muy avanzados, pero que a la vez tiene cierto aire “retro” debido a concepciones estéticas y conceptuales que, a veces, tienen su origen en ese “paso atrás” que da la humanidad. Un futuro, en cierta parte, que vuelve al pasado. Un futuro antiguo, viejo y polvoriento.

 

Y, por cierto, entrando al terreno de las teorías locas que a veces se le ocurren a uno… y ciñéndome solo a esta primera película… ¿cómo sabemos que, realmente, Zion es la única ciudad existente en TODA la Tierra? ¿Qué no hay otro reducto superviviente escondido en algún otro lugar? Ahí dejo eso.

 

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Informática y Matrix…

 

Bueno, y pasamos un poco al tema informático porque, damas y caballeros, para ser una peli que se basa tanto en conceptos de informática, hemos hablado poco de ello, la verdad XD. Pero es que, como veis, es una cinta tan densa en referencias, detalles y demás, y da tanto que hablar, que se nos irían los párrafos y los párrafos sin acabar nunca.

 

Hemos hablado de cómo Matrix presentaba la idea de que todo lo que se considera real no fuese más que una simulación creada por ordenador. Hay cantidad de magníficos detalles que enarbolan todo este concepto a lo largo de la película. A mí me gustaría comentar, por ejemplo, esa escena en la que Neo (o Thomas Anderson en ese momento XD) habla con su jefe en el edificio de la empresa en la que trabaja (Metacortex) mientras unos trabajadores van limpiando, desde fuera, los cristales de las ventanas. En ese momento, vemos como el agua y el jabón se arrastran hacía abajo casi en líneas verticales, recordando mucho al famoso código de caracteres verdes que cae continuamente en las pantallas del auténtico mundo real, donde se ve como es Matrix en su código puro. También hay escenas de lluvia en la película y esos momentos en los que el agua cae verticalmente por los cristales de los coches, casi como un reflejo irónico del código real que cae continuamente.

 

Código, por cierto, que usa caracteres diseñados por Simon Whiteley para la ocasión y los mezcla con números, letras y ciertos símbolos de la lengua japonesa. Ingenioso me parece también el detalle de que ese código se represente en tres pantallas (¿cada una es una dimensión, ejemplificando en total las tres dimensiones?) y actualizándose continuamente (esta actualización supone la cuarta dimensión, es decir, el transcurrir del tiempo). Eso logra que, si se va decodificando en tiempo real (como hace Cifra por su experiencia tras tanto tiempo contemplando ese código) se pueda ver todo lo que está sucediendo dentro del programa.

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Todas las “flipadas” que hacen en la película (y que tanto se han copiado después en el cine), a mi modo de ver (y ya comenté esto antes) están justificadísimas y bien argumentadas, pues estamos hablando de personas que están dentro de un programa informático y que pueden romper sus reglas. Sería algo así como si en un videojuego nos saltamos el código y las reglas establecidas (metiendo trucos, por ejemplo, o reprogramando ciertas partes) para que nuestro personaje pueda saltar más alto, tener más fuerza o más velocidad.

 

También me gusta mucho el programa del “constructor” que usan a veces en la película. A mi entender (y comparando de nuevo con los videojuegos, que ya sabéis que es una de mis grandes pasiones XD) sería algo así como un pequeño “editor ilegal para el personaje virtual”, pudiendo moldearlo con la ropa que queramos o darle incluso armas (como hacen en la peli) antes de cargarlo e introducirlo en Matrix.

 

También es curioso el papel de los agentes, los cuales vienen a ser algo así como “programas” encargados de la seguridad de Matrix, de vigilar que todo funciona a la perfección. Curioso es también el hecho de que puedan “poseer cualquier cuerpo” (que, en realidad, lo que van haciendo, supongo, es reemplazar el código de la imagen virtual de otras personas por el suyo, para poder “ser esa persona”). Una especie de “antivirus/cortafuegos/sistema de seguridad” que va dentro de la propia Matrix (igual que dentro de Windows instalamos programas de seguridad) para evitar y arreglar todo lo que sea considerado una anomalía por el sistema. De esta forma, los agentes se ocupan, en cierta manera, de que la fantasía siga funcionando, que de que nadie pueda piratear Matrix, intentar escapar de ella o salirse de las normas, de ahí que intenten acabar con cualquier “amenaza” de este tipo.

 

También podríamos hablar de las terminales telefónicas como puntos de entrada/salida de Matrix. Casi podríamos interpretarlos como un medio de enviar señales entre el mundo real y el “ordenador” o el programa de Matrix. Casi son como una especie de “puertos” donde conectarnos para enviar y recibir información a y desde el exterior.

 

Curioso es también el tema del deja vú que hemos comentado antes y que se produciría cuando se retoca algo en el código (los agentes, o tal vez la propia Matrix, pueden cambiar cosas si es necesario, en pos de la seguridad, como cuando ponen esos muros en el edificio para que los que están pirateando Matrix no escapen). Al realizar retoques se produce el deja vú, que no vendría a ser más que un pequeño “saltito”, un “reajuste” de Matrix después de ser retocada para seguir funcionando (o al menos así lo veo yo). Algo así como cuando estamos viendo una peli en un programa de ordenador y, a veces, al retocar alguna opción de brillo o color y le damos a “aceptar”, el programa da como un pequeño “saltito” de reajuste para aplicar los nuevos valores y vuelve cinco segundos atrás de donde estábamos en la película para seguir reproduciéndola con las nuevas opciones activas.

 

¿Y el oráculo (interpretado por Gloria Foster)? ¿Qué es? Bueno, podríamos interpretarlo como un programa, pero hay mucho más que decir de él y eso lo dejaremos para cuando, tal vez algún día, se hable de las secuelas, ya que implicaría hablar directamente de ellas.

 

Las proyecciones de nuestro “yo digital” vendrían a ser algo así como nuestros “avatares”, nuestro personaje virtual, la forma en que nosotros nos imaginamos (como cuando creamos un personaje parecido a nosotros en un videojuego). Las físicas del mundo de Matrix podrían explicarse porque todo el programa informático simula, mediante complejos algoritmos (como ya lo hacen muchos videojuegos) las leyes físicas de cada objeto, las texturas, etc. Realmente, cada vez más, nos vamos acercando a todo eso conforme el mundo del videojuego y la simulación virtual van avanzando. Yo recuerdo cuando vi por primera vez el motor de físicas Havok usado en el videojuego de Half Life 2 (en el ya distante 2004) y me quedé atónito. El uso de las simulaciones físicas en aquel título fue lo más grande que se había visto hasta el momento en ese ámbito. En aquel lejano momento me di cuenta de que la programación estaba llegando a un punto en el que casi no tenía fronteras, en que la simulación de lo real podría ser, ¿quién sabe?, tal vez posible algún día.

 

En fin, hay muchísimas cosas de las que podríamos hablar de las explicaciones que Matrix da a un mundo en el que todo es simulado y nunca acabaríamos. Hay también miles de detalles y temas más que podríamos tocar, aseguro que la profundidad que se le puede buscar a la película es inmensa. Por eso ya os dejo todo eso a vosotros, por si queréis investigar más o aportar algo más en los comentarios y yo voy pasando a los últimos compases del artículo, porque sino jamás acabaremos XD.

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Existe diferencia entre conocer el camino y andar el camino…

 

Cuando uno comienza a ver Matrix por primera vez no repara en que en el comienzo de la película hay algo que a mí me gusta muchísimo. Es uno de esos detalles que van cobrando sentido con el tiempo, con numerosos visionados. Y es que, justo al empezar la película, mientras vemos el famoso código de caracteres verdes, hay una conversación telefónica en off, donde hablan Trinity y Cifra. Y esta conversación está brillantemente ejecutada porque la primera vez que vemos la película, obviamente, no conocemos esas voces y tampoco sabemos a qué se refieren cuando hablan, pues aún no sabemos de qué va a tratar la trama.

 

Pero con varios visionados uno ve la genialidad de ese pequeño momento. En esa conversación, Cifra (descubrimos con los diferentes visionados que está hablando de Neo) dice: “Sabes que al final le mataremos, ¿no?”. Un guiño irónico de los Wachowski al futuro de la peli, pues realmente Neo “morirá” en los últimos momentos de la película. También, en esa conversación, Trinity detecta que se escucha una especie de interferencia (el espectador también puede escucharlo) y pregunta a Cifra si la línea es segura. Cifra garantiza que sí, que es segura (obviamente, y esto lo sabemos tras ver la película, está mintiendo). Es otro guiño que los Wachowski nos están lanzando antes siquiera del comienzo de la película, una pequeña pista que ya indica la traición de Cifra, pero que solo cobra sentido, como digo, tras varios visionados (o al menos tras el primero).

 

Este es otro ejemplo más de lo cuidados que están todos los pequeños detalles narrativos en Matrix. Esta técnica de dejar “pistas” que no se entienden hasta un segundo visionado me encanta. Ya ocurría con las antiguas novelas de misterio, en las que hay cosas que cobran un nuevo sentido cuando las lees una segunda vez sabiendo el resultado final. Entonces, ciertos pormenores que en principio parecían banales y carentes de sentido, obtienen una nueva iluminación. Es un detallito, nada más, pero no me resistía a comentarlo porque, como veis, denota lo cuidada que está la película en cualquier leve pincelada.

 

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Bienvenidos al desierto de lo real…

 

Matrix supo como unir muy bien el cine de acción americano con el cine cargado de referencias culturales y filosofía, creando un producto muy completo, disfrutable desde ambos puntos de vista. Una peli llena de acción a raudales y efectos visuales y sonoros asombrosos, pero también cargada de profundidad para aquel que la busque. Una obra que fue todo un impacto en su tiempo y que generó aquellas dos (controvertidas para parte del público) secuelas, Matrix Reloaded y Matrix Revolutions. Secuelas que yo quisiera tratar aquí en un futuro porque, la verdad sea dicha, tienen mucha tela que cortar e interesantísimas cuestiones a tratar (a pesar de que pienso que no alcanzaron la redondez y brillantez de la primera película en ningún apartado).

 

Hablaré, si el tiempo me lo permite, más de la saga algún día en el futuro. Si se da el caso, entraremos a teorías, lecturas filosóficas y todas esas cosas en las entradas de esas secuelas, porque ya digo que hay todo un mundo detrás de la saga que es apasionante y que a mí me enganchó muchísimo tras la salida del DVD (que fue cuando yo realmente comencé a admirar esta película y a meterme en su mundo) y aún a día de hoy me apasiona.

 

La película dejó en nuestras retinas escenas inolvidables, como ese momento en el que Neo despierta en la cápsula, en mitad de aquel aterrador campo de cultivo de humanos. O los momentos en los que Morpheo explica a un desconcertado Neo la verdad sobre Matrix. O las impresionantes (y mil veces imitadas) escenas de acción, con momentos como el comienzo con la huída de Trinity, los entrenamientos de artes marciales entre Neo y Morpheo (que nos llevan directamente al cine oriental con unas peleas tan vertiginosas como impactantes), el tiroteo en la entrada del edificio donde está preso Morpheo (una de las señas de identidad de la peli), la escena del helicóptero o la pelea entre Neo y Smith.

 

Multitud de frases quedaron también para la cultura popular y, además, se implantó, como hemos visto, una moda a lo cyberpunk que arrasó en la época.

 

Pero Matrix no dejó, en el mundo de la ficción, solo la saga principal. También se crearon aquella serie de cortos basados en la saga (Animatrix) entre los cuales había muchos interesantes (incluso había uno de animación por ordenador que, en su momento, era una maravilla visual). También ha dejado varios cómics o incluso videojuegos, como aquellos Matrix: The Path of Neo o aquel Enter the Matrix, de la empresa Shiny Entertainment (y diseñado por David Perry, el loco genio que estuvo tras la creación de títulos como Earthworm Jim, el Aladdin de Megadrive o aquel loco MDK para PC). A pesar de las muchas críticas divididas (bastantes negativas, de hecho) que Enter the Matrix recibió, a mí me gustó mucho (sobretodo a partir de la mitad del juego, que la cosa iba mejorando y uno iba cogiendo el tranquillo).

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También dejó unos personajes que, rápidamente, simpatizaron con el público. El desconcertado Neo (en el que nos veíamos identificados, ya que durante la película estábamos tan perdidos como él) que recorrerá el camino del héroe; la valiente Trinity; el sabio Morpheo (casi un guía espiritual para el protagonista); y el carismático Agente Smith (un villano de esos que no se olvidan gracias a la sensación gélida y mecanizada que trasmite, así como por su incombustible naturaleza).

 

En muchos aspectos estamos ante una peli que, para mucha gente, fue un antes y un después en el cine. Una de esas obras que hacen que uno se sienta casi en deuda y gratitud con sus artífices. Un monumento que expone el por qué el cine es tan grande cuando la magia se conjuga de la manera acertada.

 

¿Y ahora qué hacemos? Ahí está el dilema. ¿Nos despertamos o seguimos durmiendo? ¿Queremos la verdad o nos quedamos con la ignorancia/felicidad?

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Publicado por

nightwalker81

Ahora soy el heredero de la Mansión de la Zona Muerta. Mi misión es difundir la fantasía, la magia y las maravillas de la ficción. Compartir cada retazo de brillantez que mis ojos han captado, cada preciosa nota musical que ha acariciado mis oídos, cada mundo que he respirado hasta las últimas consecuencias... Bienvenidos a la Zona Muerta.

5 comentarios en “The Matrix”

  1. Has tocado uno de los films que suponen momentos inolvidables en el cine para mi. The Matrix fue toda una experiencia (de hecho, le dedique un articulo hace años) y todo lo que la rodeo en su dia ha quedado grabado en mi memoria.

    Es dificil añadir nada a lo que has escrito. Comparto todas y cada una de las lineas del aticulo. Tan solo puntualizar un tema, acerca de Dark City, que es una de mis peliculas favoritas tambien. Los decorados usados en MAtrix, son tambien los de Dark City, en lo referene a tejados y escenas nocturnas se reutilizaron, por eso es facil relacionarlas a ese nivel. Considero, al igual que tu, que nunca hubo plagio, ya que son peliculas que se llevan meses y la preproduccion de MAtrix comenzo mucho antes del estreno de Dark City.

    En cuanto a MAtrix en si, aun conservo la revista Fotogramas en la que se reseñaba la pelicula y, gracias a la cual me comi el brutal spoiler acerca de la naturaleza de la realidad en la que vive Thomas Anderson. SI, fui al cine con la gran sorpresa del film reventada. Y aun asi, es una de mis peliculas favoritas.

    El momento en el que se encendieron las luces de la sala, supe con total certeza que estaba ante un hito del cine de accion. La amalgama de referencias e influencias creó, contra todo pronostico, algo nuevo. A alguien como yo, que adoraba el manga, el anime, el comic, el cine oriental… encontró en la peli de los Wachowski la gran revelacion. Y, tal y como bien dices, despues solo se han limitado a copiar y sobreexplotar los recursos creados por la pelicula. Lamento que no la pudieses disfrutar en condiciones la primera vez. Fijate, a los dos nos reventaron la pelicula la primera vez, lo cual no ha evitado que la adoremos :)

    En fin, excelente articulo para una excelente pelicula.

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    1. Hola y mil gracias por comentar.

      Wow, muchísimas gracias por el dato de Dark City, no lo sabía :-) Y estoy totalmente de acuerdo en lo que comentas. Que pasada lo de la revista Fotogramas que conservas (esa revista era increíble, mi padre la compró durante mucho tiempo y ahora he intentado buscar todos los números antiguos, pero parece que no se han escaneado).

      Una pena lo del spoiler, la verdad :-( Muchas revistas ponían en la época los argumentos de las películas :-( Yo también tengo algunas pelis míticas que me reventaron y algún día te contaré la historia. Es cierto que a los dos, de una u otra forma, nos fastidiaron gran parte de la película. Y, tal y como comentas (muy interesante eso que puntualizas) es curioso que sea una de nuestras pelis favoritas a pesar de ello. Eso demuestra que la grandeza de la peli está más allá de un momento de sorpresa, y es que tiene tantas cosas fascinantes que por eso, aunque uno sepa el giro, sigue siendo digna de ver una y otra vez para fijarse en más detalles o simplemente disfrutar el buen hacer que tiene en cada escena.

      He buscado el artículo de tu blog y lo he leído. También estupendo y se nota que te flipó cantidad esta peli (siendo gran fan del manga y anime como eres, debió de ser una pasada cuando la viste). Yo la primera vez, por desgracia, no la disfruté tanto, no conecté de primeras y tal vez parte de culpa también fue el hecho de no verla en condiciones por estar media peli aguantando a aquellos sh%6*#!1 en el cine XD. Pero posteriormente me fue alucinando más y más y a día de hoy es que me la pongo y alucino a raudales por cada detalle.

      Y totalmente de acuerdo con lo que comentas del cine de acción. Esto es un poco como lo que hablamos una vez de pelis y series basadas en los 80, ¿recuerdas? Que se limitaban a poner ambientación ochentera y referencias al cine de aquella época, pero sin embargo, no cogían la buena manera de hacer las cosas de aquella época. Algo parecido pasa aquí: se limitan a usar el bullet-time pero sin un sentido. En Matrix tiene hasta sentido metafórico dentro de la película, pero en otras pelis es que ya es copiar por copiar porque es sacar tirón de una cosa que una vez tuvo éxito.

      Como dices, ojalá alguna peli tuviese las narices de innovar tanto como lo hizo Matrix. Que eso sería otro tema interesante, aunque deprimente: el ver como los cineastas se ponen a repetir una y otra vez lo mismo que una vez tuvo éxito en vez de abrir nuevas vías. Por lo que tengo entendido, los Wachowski le echaron muchas narices e incluso a veces desafiaron de manera bestial al productor. Eso hizo mucho, pues no se limitaron a ir a lo seguro (que es lo que quieren las productoras).

      ¡Un saludo y gracias por leer y comentar!

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  2. La verdad es que tengo que dedicarle otro articulo algo mas entusiasta. No se porque, lo leo ahora y parece que la critico demasiado :D
    Por cierto, esas Fotogramas aun las conservo en casa de mis padres (como del 94 al 2002 creo). Tengo que echarle horas un dia y recuperar las dedicadas a mis films favoritos…. Si algún día me atrevo con la tarea, dime que artículos quieres escaneados y me pongo :)
    El negocio del cine es muy fagocitador a la hora de absorber influencias. A veces les sale bien, y otras se convierten en cliches. En el caso de Matrix fueron tantas cosas (bullet time, kung fu) que enseguida perdieron el sentido. Y son recursos que, tal y como dices, tienen sentido en Matrix, pero no en otros contextos.
    Es duro ser cinefilo…

    Le gusta a 1 persona

    1. Pues muchísimas gracias por el ofrecimiento, de verdad. No te preocupes, no era nada concreto, era solamente buscar por si estaban en Internet y vi que no estaban. Por echarles un vistazo general, pero mil gracias de verdad por ofrecerte. Se tendrá en cuenta :-) Igualmente, si tengo algo que te pueda escanear o cualquier cosa que necesites, solo pedirla :-) En mi casa se compraron durante muchos años pero tristemente se acabaron tirando todas (como las Micromanía y MicroHobby, que mi padre las compraba en los 80, pero con las mudanzas y tal se acabaron tirando).

      Buf, pues sí, la verdad es que es una pena que, como dices, se “fagocite” todo y parece que de ahí ya no se salga. A ver qué pasa con el tiempo, aunque yo soy bastante pesimista con respecto a la situación en general. Siempre he creído que debería haber una gran crisis en el cine para que se replantease todo (al menos en el cine comercial, que es el más afectado por la “modernidad”). No obstante, una crisis gorda gorda dudo que ocurra, pues de momento se gana un buen dinero con cómo está la cosa.

      Un saludo.

      Le gusta a 1 persona

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